¿Te has quedado alguna vez con la boca abierta del todo sin poder cerrarla? O ¿Has tenido la mandíbula bloqueada sin poder abrirla siquiera para comer un bocadillo?
Entonces, es muy probable que hayas tenido un bloqueo mandibular, el cual puede tener distintas causas y a su vez, distintos tratamientos.
Luxación mandibular o bloqueo abierto
Una luxación mandibular o bloqueo abierto es cuando no puedes cerrar la boca luego de una gran apertura (generalmente bostezos o al despertar), por lo que requieres acudir a una clínica dental o centro de urgencia para que puedan destrabar la mandíbulas y vuelvas a cerrar la boca.
Subluxación mandibular
Una subluxación mandibular es cuando no puedes cerrar la boca luego de una gran apertura (generalmente bostezos o al despertar), pero puede volver a cerrar luego de realizar una maniobra con tu misma mandíbula (con mucho cuidado). Es de curso benigno y puede estar asociado a una hipermovilidad de la articulación o a la hiperlaxitud (cuando existe mayor elasticidad en las articulaciones). Aquí juegan un rol muy importante los autocuidados y las medidas preventivas para evitar que te suceda más veces.
Desplazamiento discal sin reducción o bloqueo cerrado
Por otra parte, un desplazamiento discal sin reducción o un bloqueo intermitente son algunas de las patologías que pueden generar que no puedas abrir la boca del todo.
En un desplazamiento discal sin reducción o bloqueo cerrado tienes una limitación repentina de la apertura que puede estar acompañada de mucho dolor en la zona preauricular (delante del oído) que luego puede irradiarse hacia la mandíbula o sienes. En estos casos es muy importante que visites a un especialista, ya que hay que investigar por qué se produjo esta alteración y debes recibir atención odontológica inmediata para que la recuperación sea más rápida y efectiva.
En un desplazamiento discal con reducción con bloqueo intermitente tienes una limitación de la apertura que luego de realizar un movimiento con la boca que a veces se acompañada de un chasquido puedes abrir normalmente. A veces se acompaña de dolor y suele ser muy incómodo, ya que estos bloqueos se pueden producir al comer, bostezar e incluso al hablar. Es conveniente que pidas cita con un odontólogo especialista para valorar el mejor tratamiento.
Aquí es muy importante el diagnóstico y a veces es necesario solicitar exámenes complementarios como una resonancia magnética, que permitirá ver la ATM por dentro y determinar si hay algún “obstáculo” en la articulación que esté interfiriendo en los movimientos mandibulares.
Además de los autocuidados y ejercicios se pueden plantear distintos tratamientos:
- Medicamentos como antiinflamatorios y analgésicos.
- Dispositivos intraorales como las férulas de descarga o las férulas de reposicionamiento anterior.
- Artrocentesis de ATM, que es un lavado de la articulación con suero con el objetivo de mejorar la apertura bucal y disminuir el dolor.
- Infiltración de la ATM con corticoides para disminuir la inflamación de manera local y efectiva.
- Viscosuplementación de la ATM con ácido hialurónico para mejorar la lubricación de la articulación y favorecer la regeneración del fibrocartílago que recubre las superficies articulares, además de disminuir el dolor.
- Biosuplementación de la ATM con plasma rico en fibrina (L-PRF), que permite la regeneración ósea de las superficies articulares provocadas por procesos degenerativos como la osteoartritis, además de disminuir el dolor.
- Derivación a cirugía maxilofacial en casos que se requiera una artroscopia para mejorar la movilidad y sintomatología del paciente cuando las medidas iniciales no han dado los resultados esperados.
- Derivación a fisioterapia como complemento a los tratamientos odontológicos o quirúrgicos para mejorar la movilidad y el dolor articular.